Querido X:
Hace tiempo que nadie hacia que me sintiera así, y tu te preguntaras… ¿así como? Pues bien, yo te lo voy a explicar, despacito sin prisa. Me siento como más querida, como si alguien me tuviera en mente la mayoría del día, como cuando estas recordando continuamente el primer día que viste el mar y cada vez que escucho tu nombre, algo comienza a subir por mi estomago, es una sensación difícil de explicar, igual que la que siento cuando te veo, y poco a poco yo me voy acercando, intento que mi corazón no se me salga del pecho de las revoluciones que coge cuando te tengo cada vez más cerca y tu, quieto, me esperas con tu preciosa sonrisa.
Si amigos, así es la vida, el día que menos te lo esperas piensas que ha podido llegar otra vez la hora de estar enamorada y tú, valiente ante todo, decides intentarlo repitiéndote la misma frase cada vez que el miedo te aparece: “¿Y por qué no?".
Probablemente no nos parezcamos en nada, no tengamos nada en común ni nos gusten las mismas cosas. Puede ser que seamos polos opuestos, las dos caras de una misma moneda. Puede que no estemos hechos el uno para el otro o puede que si. Lo único que se es que si no nos arriesgamos no vamos a conseguir nada. Y no se tú pero yo quiero intentarlo. Puede que salga bien o puede que no, quien sabe pero al menos no podremos decir que no lo intentamos. Y si, yo también tengo miedo a lo que pueda pasar pero en la vida hay que arriesgarse y luchar por las cosas que valen la pena y tu para mí vales la pena. Lo juro.